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Diferentes tipos de vacunas

22 de Febrero de 2017

Diferentes tipos de vacunas

Las vacunas se obtienen mediante diversos procesos: pueden contener patógenos vivos atenuados para no causar la enfermedad, organismos inactivos o muertos, toxinas bacterianas inactivadas, o segmentos del patógeno (subunidades o vacunas conjugadas).

Vacunas vivas atenuadas

Este tipo de vacunas pueden realizarse de diferentes modos. Los más comunes se basan en el cultivo del patógeno en embriones de animales (por lo general embriones de pollo). El virus es cultivado varias veces y en cada paso se vuelve mejor para replicarse en células de pollo y pierde su capacidad para replicarse en células humanas. El virus atenuado será incapaz de replicarse bien (o en absoluto) en células  humanas, sin embargo podrá provocar la respuesta inmune necesaria para proteger efectivamente contra la infección.

Una de las preocupaciones en relación a este tipo de vacunas es la posibilidad de una mutación del patógeno que pudiera causar una cepa virulenta. Esta posibilidad es bastante remota, sin embargo es tenida en cuenta en el desarrollo de la vacuna atenuada.

Las vacunas muertas o inactivadas

Las vacunas de este tipo se crean inactivando un patógeno, habitualmente a través de calor o productos químicos. De este modo se destruye su capacidad para replicarse, pero el sistema inmune todavía puede reconocerlo y generar las defensas adecuadas. Estas vacunas no presentan la posibilidad de generar una forma virulenta de la enfermedad, ni de causar la enfermedad en absoluto. En cambio, suelen brindar una protección más corta que las vacunas vivas y necesitar de refuerzos.

Toxoides

Muchas enfermedades bacterianas no son provocadas por la bacteria en sí, sino por una toxina producida por ésta. Las vacunas para este tipo de enfermedades se realizan mediante la inactivación de la toxina que produce la enfermedad, a través de tratamientos químicos o utilización de calor. Este tipo de vacunas se denominan toxoides y se utilizan para enfermedades como el tétanos y difteria.

Vacunas conjugadas y de subunidades

Estos dos tipos de vacunas contienen sólo una parte del patógeno, suficiente para generar la respuesta inmune.

En el caso de las vacunas de subunidades, esto se realiza mediante el aislamiento de una proteína específica de un patógeno y su presentación como un antígeno por sí mismo (como las vacunas contra la tos ferina y la influenza).

Otro tipo de vacuna de subunidad puede ser creada mediante ingeniería genética. Estas son las vacunas recombinantes, en que un gen que codifica para una proteína de la vacuna es insertada en otro virus o en células productoras en cultivo. Cuando el virus se replica, se crea la proteína de la vacuna, de modo que el sistema inmunológico reconoce la proteína expresada y proporciona protección para el futuro, como en el caso de la hepatitis B.

Las vacunas conjugadas son similares a las vacunas recombinantes. Se realizan combinando distintos componentes, pero con piezas que provienen de capas de bacterias. Estas capas se ligan químicamente a una proteína portadora, y la combinación es utilizada como vacuna.

Las vacunas conjugadas se realizan para lograr una respuesta inmune más potente. La pieza de bacterias no puede provocar la enfermedad, pero su combinación con una proteína transportadora, puede generar una inmunidad contra la infección. Se utiliza esta técnica en las vacunas contra infecciones bacterianas neumocócicas.

 

Fuente: historyofvaccines.org

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